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Mauricio y la bellaquería
Llegó el que faltaba de la troica. Siempre aparece cuando piensa que con sus comentarios puede hacerme daño en lo político o en lo personal.
Martes, 10 de Mayo de 2016

Real Academia Española: “Bellaquería: Calidad de bellaco. Bellaco: Malo, pícaro, ruin”.

Faltaba uno. Llegó en su columna de El Tiempo, para agredir, echar cizaña, tergiversar, recordar con equívocos y mentir. Sobre todo mentir. Mentir para confundir, hacer daño, calumniar. Me refiero a Mauricio Vargas, un pájaro de cuenta que toda la vida ha abusado de los medios de comunicación para apoyar sus intereses políticos y económicos.

Estaba extrañado porque no aparecía. A propósito de una visita al señor presidente de la República, fui atropellado por comentarios periodísticos que dieron una vuelta de campana a la conversación que tuve con el alto funcionario y de manera infame, para favorecer a uno y afectar a otro, dijeron un sartal de mentiras.

Llegó el que faltaba de la troica. Siempre aparece cuando piensa que con sus comentarios puede hacerme daño en lo político o en lo personal. No se contenta con lo que me ha hecho. Debe ensañarse hasta la saciedad porque nunca me quejo, nunca reclamo, nunca acudo a las autoridades para resolver judicialmente lo que son intereses políticos.

Dijo que ya no soy “el fogoso líder de otros tiempos”, que desde que me afeitaron los mostachos todo en mi “ha ido a peor”, que he “perdido tres elecciones”, que en el rostro se me nota “el cansancio de los años”, que luzco “agotado y pasado de moda”, que me he “llenado de inseguridades” y temo que los jóvenes me jubilen en el próximo Congreso del Partido. Que amenacé con irme “a la oposición si Juan Manuel Santos” no me daba lo que le exigía y que soy “un puestero, un pedigüeño de mermelada”, tal vez de la misma que el consume a dos carriles en las entidades oficiales.

No sea ridículo, Vargas. Cierto, me derrotaron, soy viejo, no me hago cirugía plástica y tengo arrugas, soy calvo y barrigón, como pasa con los años. Usted será así y peor, si llega a viejo. Falta ver si perdí liderazgo, estoy inseguro, desesperado, agotado y pasado de moda. Todavía quedan muchos vientos por donde poder volar.

Faltaba el puntillazo. Recordar que un narcotraficante asesino me acusó de tener vinculación con la muerte del doctor Gómez Hurtado, “más por pasiva que por activa, es justo aclararlo”, lo que es mentiroso y bellaco. Achaca el comentario a mis malquerientes, cuando es usted mismo, periodista de medio pelo, sin carácter. Dijo que busco la designación de un fiscal amigo para que me proteja, relacionando con perfidia al destacado jurista Yesid Reyes, quien sí me representó judicialmente.

Falso que la Fiscalía tramite ese proceso. Está en la Honorable Corte Suprema de Justicia.

Falso que hubiera sugerido algún nombre para la terna de Fiscalía al señor presidente. Testigos el propio doctor Santos, expresidente Gaviria, representante Fabio Amín, exministra Lorena Gutiérrez y secretario Privado del presidente.

Falso que hubiera amenazado al señor presidente con que el liberalismo haría oposición si no me atendía. Testigos los mismos.

Torticero el comentario de que el abogado Ignacio Londoño, a quien conocía por sus padres y fui amigo en la campaña de Samper, sin tener “estrecha relación”, como lo he explicado mil veces, asesinado, guardaba “los secretos” del asesinato del doctor Gómez, cuando sobre las acusaciones de alias “Rasguño” conmigo habló ampliamente en la Fiscalía y en medios de comunicación, incluido El Tiempo.

Usted, Mauricio Vargas, es un calumniador, un mentiroso, un mermelado, un exfuncionario de pésimos recuerdos, una mala persona, un bribón y un bellaco.

 

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